Ciudad Juárez

6 años de Guerra contra las Drogas en México.

60.000 vidas cegadas a causa de su violencia. Tantas como las imágenes que colman este espacio y que pretenden develar la complejidad de factores que han incidido en el estrepitoso fracaso de una batalla que sigue contando sus bajas en la región, sin atisbar aún una salida al conflicto.

Las herramientas informáticas, protagonistas en la percepción mediática a la que nos sometemos día a día, son puestas al servicio de una investigación visual, con el ánimo de proponer alternativas para la representación de la violencia más allá de la fotografía de guerra y su uniformada “estética”.

A través de un recorrido virtual por Ciudad Juárez haciendo uso de Google Street View, se busca trascender al paisaje como mera referencia topográfica y/o metafórica para mostrar miles y miles de imágenes (fotografías, infografías y capturas de pantalla) apropiadas de la web, buscando que el espectador se adentre en ellas para desnudar, sin empacho alguno, la vinculación entre los grupos de poder que acicatean esta crisis de violencia; sus víctimas, sus reclamos y sus esperanzas, con el fin de conducir a un diálogo que permita replantear las políticas públicas de combate al narcotráfico que han puesto en vilo la paz de América Latina.

Hay en todas las artes una parte física que no puede ser mirada como antes, ni mantenida al margen de las empresas del conocimiento modernas

– Paul Valery

Ciudad Juárez y la imagen caníbal

Por Lisa Blackmore
A partir de finales de los años 1980s, el creciente desarrollo de las tecnologías digitales inauguraron un umbral en la historia de la fotografía, sus prácticas y su papel como garante de una realidad tangible que había existido en algún momento en algún lugar. Con el advenimiento de nuevos procesos de producción no-analógica, muchos anunciaron la muerte de la fotografía, pero tal decreto fatalista no llegó a suceder sino que la transformación que sufrió el medio exigió que se acunaran nuevos términos como la “pos-fotografía” para adecuar las discusiones teóricas y críticas a las nuevas realidades y las nuevas estrategias de producción visual.

Inspirado tanto por su formación documental como su curiosidad acerca el papel fundamental de la imagen en nuestra construcción y percepción del mundo, Gabriel Méndez emplaza su serie Ciudad Juárez dentro de algunos debates que se han desarrollado en torno a la sobresaturación visual en la cual vivimos inmersos.

Al utilizar como recurso principal la apropiación de imágenes ajenas —que él mismo re-fotografía dentro de la plataforma de Google Street View o que recolecta gracias a los buscadores en Internet— Méndez demuestra una clara y concienzuda intención de cuestionar algunos estatutos esenciales de la fotografía documental y la fotografía como documento: principalmente el valor de haber sido testigo de lente, mente y cuerpo. Méndez identifica una problemática con doble complejidad visual: por un lado, la representación de Ciudad Juárez esconde su violencia tras una fachada de tranquilidad, que es característico del lente ubicuo de Google Street View, pero por otro lado, los medios impresos y digitales se usan como plataforma para escenificar la lucha entre los actores de la guerra contra las drogas. Con su búsqueda de imágenes de declaraciones, de dinero, de operaciones militares, Méndez nos demuestra que esta lucha pasa por la imagen y que su reproducción en los circuitos por donde transita la fotografía es parte integral de una pugna por dominar este escenario mediatizado. Los políticos se retratan dando su mensaje de mano dura; los narco-sicariatos son fotografiados para infundir miedo y mostrar el dominio de los carteles; mientras que los cuerpos militares responden al fotografiar sus operaciones.

Consciente de esta compleja dinámica, Ciudad Juárez renegocia los términos que demarcan el protagonismo tradicional del fotógrafo como creador de sentidos: en lugar de ser un trabajo fotógrafo-céntrico que dependería de la presencia física del fotógrafo, ésta una selección de imágenes que parten de la premeditación consciente y la reflexión conceptual. Busca encontrar un lugar intermedio entre una realidad tangible capturada —los paisajes reales de Juárez que Méndez (re)crea— y la aparente incapacidad de las imágenes para comunicar de forma satisfactoria la violencia nociva que es secuela del narcotráfico. La serie desplaza así la capacidad de representar fotográficamente una problemática actual mediante estrategias documentales, mientras también cuestiona el valor taxativo de la fotografía planteado como la evidencia de lo vivido por el fotógrafo.

Caníbales de otras imágenes existentes, los polípticos de Ciudad Juárez encarnan una  mediación del papel del fotógrafo: reciclan una realidad ya capturada para mostrar que la simple captura de esa realidad no testimonia sus pesares. Aunque Méndez  viajara físicamente al corazón de Juárez, quizás existan otras formas más elocuentes de comunicar sus dilemas que estar allí en el lugar preciso: de ahí que su práctica fotográfica —en este trabajo— pasea por vías tangentes en vez de directas. No hay recorrido y no hay viaje, porque la fotografía ya no refleja el cuerpo del fotógrafo, sino los diversos medios que multiplican su presencia en la vida pública. Como resultado, la mediación es lo que se visibiliza y Ciudad Juárez presenta una imagen como clon: imagen de la imagen ad infinitum.

Es más, para visibilizar la dura situación de Juárez, Méndez no solamente replantea el papel del fotógrafo (ahora activo remotamente, frente a la pantalla de la computadora) sino que exige otro tipo de mirada por parte de le espectador. En este trabajo la superficie aparente que se nos presenta a primera vista es un engaño: no se encontrará en la composición ni el encuadre las claves para abordar la temática subyacente de las imágenes. Así, la apariencia esconde una realidad más compleja.

Entonces, las imágenes de Ciudad Juárez —aparentemente inocuas desde lejos— son archivos pesados: imágenes digitales cargadas de resonancias y relaciones inter-fotográficas que se evidencian sólo gracias a una mirada detenida que revela que contienen y organizan una densa realidad social, política y fotográfica. De este modo, la rapidez de la producción y la acumulación de las fotografías en la red deviene aquí un proceso ralentizado donde se pregunta por posibles formas alternativas de ver nuestro mundo atiborrado de imágenes. En esta acumulación de imágenes, la posibilidad de una narrativa que se construye mediante la edición fotográfica cede frente a otras consideraciones: Ciudad Juárez no cuenta una historia lineal, ni asume una voz explicativa de su tema. En su postura conceptual y metafotográfica,Juárez nos demuestra que el medioes el mensaje, pero también resguarda la relevancia del tema como sitio tradicional de la fotografía documental. Ver estas imágenes en sala ofrece así una oportunidad para reflexionar sobre ciertas prácticas y estrategias fotográficas no-directas, donde en vez de contradecirse lo conceptual y lo documental entran en una retroalimentación productiva.

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